domingo 13/6/21
PERSONAJES HISTÓRICOS

Tamerlán, el último gran conquistador de las estepas

En poco más de dos décadas, este noble musulmán de origen turco y mongol conquistó ocho millones de kilómetros cuadrados de Eurasia
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Estatua de Tamerlán en un billete uzbeko. (Wikipedia)

Fue el último de los grandes conquistadores nómadas del Asia Central.

Nace en Kesh al sur de Samarcanda, en la región de Transoxiana, el nueve de abril del año 1336. Era hijo de Taragai uno de los jefes de la tribu de los Barlas, de origen mongol pero de cultura y lengua turcas, de religión musulmana y su madre era Takina Jatun.

Tenía dieciséis años cuando entró al servicio del emir Kazghan, que era dueño de la Transoxiana, que se corresponde con la actual Uzbekistán. Se casó con la viuda de Amir Husayn, Saray Mulk Khanum, descendiente directa de Genghis Kan por parte de padre.

Se convirtió en mercenario a los veinte años. Fue herido gravemente en la pierna derecha y en un hombro en un combate, quedando cojo e impedido del brazo derecho para toda la vida.

Era incapaz de caminar correctamente sobre su pierna derecha o de levantar su brazo derecho. Este desafortunado incidente lo llevó a ser bautizado como Timur-i Lang, un apodo turco que significa “Timur el cojo”, que los europeos malinterpretaron como Tamerlán.

En poco más de dos décadas, este noble musulmán de origen turco y mongol conquistó ocho millones de kilómetros cuadrados de Eurasia. Entre los años 1382 y el año 1405, sus grandes ejércitos cruzaron el continente euroasiático desde Delhi hasta Moscú, desde la cordillera Tian Shan del Asia Central hasta los montes Tauro en la península de Anatolia, conquistando, reconquistando, arrasando algunas ciudades y perdonando a otras.

Su fama se extendió por Europa, donde durante siglos fue una figura novelesca y terrorífica. Para algunos pueblos afectados más directamente por sus conquistas, su memoria, siete siglos después, permanece aún fresca, bien como destructor de ciudades del Oriente Medio, bien como el último gran líder del poder nómada.

Un proceso de acumulación de poder muy parecido al que siglo y medio atrás había llevado a cabo Genghis Kan, le permitió, en el año 1361, obtener el control total sobre su tribu, los Barlas.

Posteriormente, en el año 1370, alternativamente en alianza y en conflicto con Amir Husayn, ganar el poder sobre el ulús Chagatai, que era la confederación de tribus correspondiente al kanato de los descendientes de Chagatai, segundo hijo de Genghis Kan.

Conformada la base de su poder, inviste como Kan a Soyurghatmish. Debemos destacar que Tamerlán no pertenecía a la familia de los descendientes del Gran Kan y la tradición del imperio mongol, aceptado por todas las tribus nómadas del Asia Central, exigía que sólo los descendientes de Genghis pudieran llevar el título de kan y ejercer la soberanía.

Retrato de Tamerlán perteneciente a la serie Gioviana (1568).

Por lo tanto, Tamerlán nunca asumió título real y, a pesar de su enorme poder y la naturaleza autocrática de su control, respetó escrupulosamente esta restricción, usando simplemente el título de amir o comandante, decorado a veces con los adjetivos buzurg o kalan, que significa grande.

Para reforzar su posición, adoptó siempre la pose de un leal sostenedor de la línea gengisida, nombrando kanes títeres y gobernando en su nombre. Posteriormente, adquirió el título de güregen o sea, yerno real, al casarse con una princesa de la línea dinástica. De todas maneras, se erigió en pretendido heredero genético de Genghis Kan.

Consolidado al frente del ulús, emprende su larga serie de conquistas. Entre los años 1370 y 1372, realiza dos campañas a Mogulistán, que es un territorio al norte de las montañas Tian Shan, entre los lagos Baljash e Issyk-kul, asegurándose el control del rico valle de Fergana, en la actual Uzbekistán.

Emprende una campaña contra la dinastía sufí de Corasmia en los dos años siguientes. Se ocupará principalmente de consolidar su poder en Corasmia y el Mogulistán hasta el año 1389. Fue en el año 1380 cuando destruye por primera vez la ciudad de Urgench.

Estas campañas se entremezclan con conflictos casi permanentes con la Horda Blanca y Azul cuyo territorio se extendía al norte del río Sir Daria, provocado en parte porque Tamerlán había dado refugio a Toqtamish, pretendiente del trono de esa horda.

Toma Herat que era territorio afgano en abril del año 1381. Saqueó la antigua ciudad, robó todos sus tesoros y destruyó la mayor parte de la ciudad, matando a la mayoría de sus habitantes y termina por imponer su poder directo sobre la región a finales del año 1383.

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Mausoleo de Tamerlán.

Los rumores de un acto tan brutal pronto se extendieron por toda Persia, por lo que pronto deberían tomar una decisión, antes de que Tamerlán se presentara a las puertas de sus ciudades.

Tamerlán continúa hacia el sur, conquistando Sistan y tomando Kandahar. Se vuelve hacia el oeste y entre los años 1384-85, la emprende contra Amir Wali en Mazandarán situada al sur del mar Caspio en el actual Irán. Toma la ciudad Astarabad y emplaza gobernantes de Tabriz y Sultaniyya a rendirse. Regresa a Samarcanda en el año 1385.

SUS CONQUISTAS

Su antiguo aliado y protegido Toqtamish asalta y saquea la ciudad de Tabriz en el invierno del año 1385/1386. Esto desencadena una campaña de tres años en Irán iniciada en la primavera del año 1386, en la que recupera Tabriz. Teherán se rindió sin luchar, por lo que Tamerlán mostró misericordia.

No todas las ciudades se iban a rendir sin luchar. En noviembre del año 1387, sus tropas sofocan una revuelta en la ciudad iraní de Isfahán masacrando a la población. El motivo fue el gran tributo que se le exigía y que se negó a pagar.

Tamerlán arrasó por completo la ciudad, masacró a sus 70.000 habitantes construyendo torres con sus cabezas decapitadas, tan solo se salvaron los artesanos y escultores, que fueron deportados por la fuerza a la ciudad de Samarcanda, para que trabajaran en la que sería la capital del Imperio Timúrida.

Toqtamish había atacado otra vez el Cáucaso a comienzos del año 1387.

Entre los años 1387-1388, Toqtamish ataca y saquea Transoxiana, por lo que Tamerlán regresa a la región y lo rechaza más allá de la frontera norte entre el invierno y la primavera de los años 1388-1389.

Realiza al mismo tiempo un par de nuevas campañas contra Mogulistán entre los años 1389 y 1390, controlado por Khidr Khwīaja. Mientras prepara a sus ejércitos para una ofensiva definitiva contra Toqtamish, quien ahora dirige la Horda Dorada. Inverna en Taskhent en el año 1390, y el dieciocho de junio del año 1391, derrota a Toqtamish en el río Qundurcha o Jundurcha, al norte de la ciudad de Samara.

tamerlan 6Asegurado el control de la zona, y habiendo colocado bajo su dominio directo la mayoría de las áreas bajo su influencia, en el año 1391, designa a su nieto Pir Muhammad b. Jahangir gobernador de Kabul. Mientras que prepara una gran campaña hacia el Sudoeste.

El cinco de agosto del año 1392, cruzó el río Amú Daria para comenzar su campaña de cinco años, donde derrotó a los muzzafaridas en abril del año 1393, conquistando Fars y asegurándose el control del occidente de Irán. Todos los sobrevivientes de la dinastía Muzzafarida serán ejecutados al poco tiempo.

Si las ciudades se rendían ante la intimidatoria presencia de sus jinetes tártaros y le entregaban los tributos solicitados, solía mostrarse magnánimo. Toma Bagdad, derrotando al sultán Ahmad Jalayir cuatro meses después.

Lo que quedó tras su paso por Bagdad fueron grandes pirámides de cráneos humanos, tras probar su población el aguzado filo del sable mongol. A otros líderes los engañaba para que salieran de los recintos fortificados bajo la promesa de no matarlos. La cumplía a rajatabla, pues los enterraba vivos en grandes fosas comunes.

Envía emisarios a las dos dinastías turcomanas de Irán occidental y de Anatolia, los Ak Koyunlu y los Kara Koyunlu, sugiriéndoles que den muestras de sumisión, para luego atacarlos y apoderarse de la mayoría de sus territorios en la región norte de los ríos Tigris y Éufrates.

Mientras las tropas continúan la campaña en la región mesopotámica, en el invierno del año 1395, Toqtamish ha vuelto a atacar en el Cáucaso. Tamerlán organiza una campaña contra él y lo derrota en el río Térek, el quince de abril del año. Arrasadas las fuerzas de Toqtamish, Tamerlán avanza hasta Moscú, saqueando durante el trayecto y regresando a través de Darband en la primavera del año 1396.

La Horda Dorada jamás se recuperará totalmente de este golpe, y Toqtamish, despojado de su trono, dejará de ser una amenaza. Tamerlán regresa lentamente hacia Samarcanda, aprovechando su paso para castigar a los gobernantes insubordinados.

Permaneció un tiempo en Samarcanda recibiendo embajadores extranjeros, mientras que impulsaba la construcción de palacios y jardines. Emprenderá de nuevo la marcha en la primavera del año 1398, esta vez hacia la India.

Llega a Delhi, en diciembre del año 1398, que es saqueada e incendiada. Su genio bélico quedó patente en batallas como la que sirvió para conquistar Delhi. Para defender la ciudad, el sultán hindú puso en juego su mejor arma, los elefantes de guerra cubiertos con cota de malla para atemorizar a las hordas mongolas.

tamerlan 7Tamerlán, que se las sabía todas, colocó heno en los lomos de sus camellos, le prendió fuego y azuzó a los animales para que se lanzaran contra los elefantes. El resultado fue una estampida de los paquidermos contra sus propias tropas. Destruidas sus defensas, la ciudad fue saqueada y reducida a cenizas.

Luego de esto, y tras una breve campaña a lo largo del río Ganges, regresó a Samarcanda en la primavera del año 1399.

Tras una breve estancia en Samarcanda, le llegan noticias de que Amiranshah, gobernador de Irán occidental, se ha insubordinado. Tamerlán volverá a ponerse en marcha al comienzo del otoño del año 1399, para su más larga expedición, la llamada “campaña de los siete años”.

En el curso de esta campaña, aseguró el control sobre Georgia, que había sido invadida varias veces por su imperio. Volvió a capturar Bagdad, que había sido retomada por Ahmad Jalayir, destruyéndola y masacrando a sus habitantes. Hasta 20.000 de sus ciudadanos fueron asesinados, la ciudad ardió en llamas. Después de todo, estas antiguas ciudades rivalizaban comercialmente con Samarcanda, por lo que eliminaba competencia.

Continuó su ofensiva hacia el oeste, haciendo campaña en Siria contra los mamelucos y en Anatolia contra los otomanos, que habían dado refugio a los Qara Yusuf, de los Kara Koyunlu y a Ahmad Jalayir.

Esta ofensiva no parece tener como fin anexionar territorios, sino más bien realizar una demostración de fuerza. La campaña de Siria fue breve, pues las tropas timúridas capturan varias grandes ciudades, como Alepo, Damasco y Homs. Aleppo se somete sin lucha y es perdonada, pero Damasco resiste y es saqueada y sus habitantes masacrados.

Cuando finalmente llegó a Turquía, Tamerlán supuestamente prometió no derramar sangre si la ciudad de Sivas se rendía. Confiando en su palabra, lo hicieron, Tamerlán enterró vivos a sus 3. 000 habitantes, al no derramar sangre daba por cumplida su promesa.

Tumba de Tamerlán (negra) en su Mausoleo de Samarcanda.

El veinte de julio del año 1402, Bayezid I y Tamerlán finalmente se enfrentaron en la conocida como batalla de Ankara, donde 300. 000 otomanos y 200. 000 timúridas tomaron parte, a pocos kilómetros de dicha ciudad otomana.

Tamerlán era un astuto general, su táctica fue eludir el combate directo ante la inferioridad numérica de sus tropas. Buscó privar de suministros a su enemigo, sobre todo de agua. Su ejército se movía rápido, se encontraban en pleno verano, mientras eran perseguidos por los otomanos, envenenaban los pozos y desviaban pequeños ríos y riachuelos.

Viendo esto, los otomanos decidieron dejar de perseguirlos y regresar a Ankara, pero ya era tarde, no encontraban agua. Cuando observaron que el ejército otomano estaba suficientemente debilitado, fueron a buscarlos a campo abierto. El ejército otomano creyó por un momento en la victoria, pero fueron fácilmente flanqueados y atacados por la retaguardia, siendo derrotados.

Bayezid I y su hijo fueron capturados mientras trataban de huir, fueron llevados a Samarcanda, durante la travesía sufrieron todo tipo de vejaciones, Bayezid I fue utilizado como reposapiés por Tamerlán y exhibido en una jaula, Bayezid I murió un año después.

Los otomanos se convirtieron en vasallos de los timúridas, frenando así sus aspiraciones expansionistas a través del Imperio Bizantino. Esta victoria no pasó desapercibida para los reinos europeos occidentales. Al enterarse de su victoria en Ankara, los reyes Enrique IV de Inglaterra y Carlos VI de Francia enviaron mensajes declarando sus felicitaciones a Tamerlán.

Luego de realizar incursiones por las ciudades anatolias, recogiendo tributos, Tamerlán se da por satisfecho con el golpe propinado a la hegemonía otomana y regresa hacia Samarcanda, en la primavera del año 1404, sin dejar administración permanente en Anatolia. A su paso por Mazandarán, sofocó una grave rebelión encabezada por su antiguo súbdito Iskandar Shayki.

Su etapa final

Tamerlán lleva a cabo en Samarcanda un gran kurultái, justificado en la elección de un nuevo kan títere para suceder a Muhmad Qan b. Soyurghatmish que había fallecido en el año 1402. Asisten numerosas embajadas, incluyendo la de China y la de Ruy González de Clavijo, enviado por el rey Enrique III de Castilla.

El reino de Castilla fue aún más lejos y envió un embajador, dirigido por Ruy González de Clavijo a Samarcanda. Clavijo describió con detalles fantásticos los acontecimientos maravillosos y exóticos que vio en la corte de Tamerlán, en una de las joyas de la literatura medieval castellana llamada Embajada a Tamerlán. Describió los quince palacios de Tamerlán en el año 1404, que combinaban las tradiciones nómadas de los mongoles e islámicas.

Algunas de ellas eran esencialmente grandes tiendas de campaña que se podían empacar y mover cuando era necesario. Tratados como invitados de honor, los españoles cenaban todas las noches en lujosas fiestas, que siempre iban precedidas de episodios de excesivo consumo de alcohol, supuestamente siguiendo la tradición mongol.

Evidentemente, Tamerlán debía darle gran importancia a estas fiestas, ya que un invitado fue castigado por llegar tarde, le cortaron la nariz, esto sucedió justo después de que Clavijo y su tripulación comenzaran su largo viaje de regreso a Castilla en noviembre del año 1404.

Después de unos pocos meses en la capital, comienza los preparativos para la hazaña más grande, una campaña contra China. Reúne un enorme ejército y grandes cantidades de suministros, y a fines del otoño del año 1404, se dirige a Utrar, donde planeaba invernar. Allí moriría el diecinueve de enero del año 1405 a causa de una enfermedad.

Su cuerpo fue enviado a Samarcanda y enterrado en el mausoleo de Gur-e-Amir. Sus restos se encuentran en la cripta, junto a los de su nieto, Ulugh Beg, y otros miembros de su familia.

El lugar exacto está marcado por una lápida de grandes dimensiones de nefrita de Mongolia. Un equipo arqueológico soviético encabezado por Mijail Guerásimov exhumó su cuerpo, el veintidós de junio del año 1941.

Reconstruyendo su esqueleto se halló que, efectivamente, era cojo, singularmente alto y fornido para su tiempo, pues media 1,72 m de altura y además se descubrió que era pelirrojo. Los estudios realizados por los soviéticos determinaron que poseía rasgos mezclados de mongoloide y caucasoide.

Cuando Tamerlán fue enterrado en el año 1405, quería asegurarse de que nadie perturbara su sueño eterno. Al parecer, tenía inscrita las palabras “cuando me levante, el mundo temblará, quienquiera que perturbe mi tumba desencadenará a un invasor más terrible que yo”, para que los saqueadores de tumbas lean el mensaje y lo dejen en paz.

Desafortunadamente para Tamerlán, esto no fue realmente un impedimento para que saquearan su tumba. En el año 1740, un invasor persa llamado Nader Sha irrumpió en el mausoleo de Gur-e Amir y quedó tan impresionado por el magnífico sarcófago de Tamerlán, que se arriesgó a robarlo y llevarlo hasta Persia, pero durante el trayecto el sarcófago se partió por la mitad.

El Sha sufrió una larga racha de mala suerte a partir de entonces. Su hijo tuvo un roce muy cercano con la muerte y se le aconsejó que devolviera la piedra. El espíritu de Tamerlán aparentemente no lo perdonó y el Sha fue asesinado unos años más tarde.

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Mausoleo de noche

UN ACERCAMIENTO AL PERSONAJE

Fue un político y estratega capaz de ganar y mantener la lealtad de sus seguidores nómadas, operar dentro de una estructura política fluida, modificarla, y conducir un enorme ejército a conquistas sin parangón.

Estas habilidades pueden surgir de las sutilezas de las luchas por el poder político tribal, que preceden a la mayoría de las conquistas nómadas. Se mostró singularmente apto para gobernar sobre las tierras árabes y persas que conquistó.

Aunque castigó a las ciudades resistentes e impuso ruinosos rescates a las ciudades que se le sometieron sin lucha, mostró un claro entendimiento del valor del comercio y de la agricultura y tomó medidas para promoverlos, empleando sus tropas para restaurar las áreas y ciudades que habían arrasado.

Fue también hábil en la manipulación de los símbolos culturales establecidos, utilizándolos en la construcción de edificios públicos para mostrar su grandeza, y la religión para justificar sus conquistas y su gobierno.

No sabía leer ni escribir y sin embargo las historias de su tiempo dan cuenta de sus conocimientos de medicina, astronomía e historia de los árabes, los persas y los turcos. Tamerlán poseía apreciables conocimientos teológicos, pero no parece seguro que fuera autor de la obra “Instituciones”, que era un compendio de leyes.

Si bien puede esperarse que las historias de los cronistas de su corte presenten una versión favorable de sus capacidades intelectuales, estas pueden corroborarse al menos con una fuente independiente, la autobiografía de Ibn Jaldún, quien conoció a Tamerlán después del sitio de Damasco entre los años 1400 y 1401, destacando su notable inteligencia y su afición por la argumentación.

Pese al extraordinario poder que alcanzó, no logró establecer una estructura de gobierno que lo sobreviviera. Esto se debió a su propia política de no delegar responsabilidades en sus descendientes los timúridas, ni en sus comandantes militares, justificada en la necesidad de evitar el surgimiento de potenciales rivales.

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Monumento Tamerlán en la plaza principal de Tashkent

Tamerlán eligió Samarcanda como capital de su imperio, cuya sola mención evoca la ruta de la seda, los olores de especias exóticas y la belleza de su arquitectura. Contribuyó decisivamente pues reconstruyó la ciudad y le dio ese halo mítico que todavía hoy conserva.

Hizo de Samarcanda una gran ciudad con hermosos monumentos como la mezquita de Bibi Hanum, el conjunto de Sha-i Zindah y su mausoleo de Gur-e Mir. Tamerlán aprecia la obra de Ibn Jaldún.

Tras cada conquista, se dice que Tamerlán perdonaba la vida a los sabios, artesanos, poetas y arquitectos, que eran enviados de inmediato a Samarcanda. Gracias a ellos convirtió la capital en un centro de alto rendimiento de las artes.

Su labor política consistió en la fundación del último imperio estepario, sucesor del mongol, que a su vez era heredero del huno. Quiso restaurar el imperio mongol. Tamerlán se veía como soldado del Islam, por más que en muchas ocasiones esto se tratase de una justificación de sus campañas, que generalmente afectaron a estados musulmanes.

Formó un harén con las mujeres e hijas de los rivales que iba derrocando, hasta acumular dieciocho esposas e innumerables concubinas. Pretendía propagar la semilla timúrida, a imagen y semejanza de lo que hizo Gengis Kan. El resultado fueron 34 hijos varones y cerca de un centenar de nietos, que dilapidaron sus conquistas en apenas un siglo.

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A su muerte, su nieto y sucesor escogido, Pir Muhammad b. Jahangir, fue incapaz de sostener su derecho contra los desafíos de otros príncipes, y ninguno de los descendientes de Tamerlán logró la completa lealtad siquiera de sus propias tropas. La guerra de sucesión resultante fue inusualmente larga y destructiva, y condujo a una dinastía política y económicamente débil.

Mató casi al 5% de la población mundial existente en el siglo XIV y provocó un gran pánico desde Siberia hasta el mar Mediterráneo.

Sin embargo, su legado continúa hasta hoy. Su bisnieto Babur fundó la emblemática dinastía mogol de la India, una familia gobernante responsable de crear impresionantes monumentos inspirados en el Imperio Timúrida, como el Taj Mahal y el Fuerte Rojo de Delhi.


Genghis Kan, el gran emperador mongol



Atila, ¿era tan malo como lo pinta la historia?



BIBLIOGRAFÍA

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Tamerlán, el último gran conquistador de las estepas
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