lunes 19/4/21
Red Ibérica de Patrimonio Gráfico

Rosa López: “No solo el patrimonio es la catedral, sino los azulejos de la bodega a la que ibas de pequeño con tu abuelo”

El patrimonio gráfico está desprotegido y desaparece sin darte cuenta, esta Red lucha para protegerlo.

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Fotos cedidas por la Red Ibérica de Patrimonio Gráfico

"El patrimonio cultural en su más amplio sentido es a la vez un producto y un proceso que suministra a las sociedades un caudal de recursos que se heredan del pasado, se crean en el presente y se transmiten a las generaciones futuras para su beneficio. Es importante reconocer que abarca no sólo el patrimonio material, sino también el patrimonio natural e inmaterial". Esto dice la UNESCO acerca del patrimonio inmaterial en el que se encuadran rótulos comerciales que vemos por encima de nosotros. Sin embargo, todavía los rótulos no han conseguido una posición teórica. Sufren el paso del tiempo en las calles de nuestras ciudades y pueblos. Estos rótulos representan realidades y sociedades que hemos sido a corto y medio plazo, lugares que han sido habitados y vividos que han sido sustituidos poco a poco por la globalización, la gentrificación y la llegada de grandes franquicias. Los rótulos desaparecen de la noche a la mañana sin ser vistos, antes llevados a chatarreros o desmontados para ser tirados, o al menos así era hasta que llegó la Red Ibérica de Patrimonio Gráfico y es una de las cosas que pretendemos defender. Que no solo el patrimonio es la catedral, sino los azulejos de la bodega a la que ibas de pequeño con tu abuelo. esos azulejos han formado parte de la historia del barrio, y has pasado por delante. esos azulejos los han pintado, alguien los ha encargado, se han decidido una serie de parámetros estéticos, eso es algo que puede pasar con muchos otros comercios.

Un equipo multidisciplinar que ha creado este proyecto colaborativo nacional, aunque abierto a colaborar con otros colectivos de Portugal, que trabaja a través de documentar, catalogar y rescatar, en casos de extrema gravedad, rótulos de tiendas locales que en otras épocas sirvieron a comunidades de vecinos y barrios. Rosa López es diseñadora desde hace casi una década, forma parte del proyecto Fetén Letters y es creadora del proyecto Carril Conga que forman parte de la Red Ibérica de Patrimonio Gráfico. Fetén Letters se encarga de recopilar imágenes de rótulos en Madrid desde hace dos años con el objetivo de poner en valor obras que antaño fueron realizadas específicamente para ese lugar y que constantemente van desapareciendo.

Un sitio permanente es algo más complicado, aunque hay ejemplos en otras ciudades de Europa donde hay museos de rótulos como en Berlín o en Varsovia, aunque ellos lo orientan a los neones porque tienen más tradición

Falta de valoración, legislación clara y puesta en valor son las problemáticas sobre las que incide este grupo, que nació con la exposición Paco Graco en 2019. Después de la incapacidad de celebrar la presentación por la llegada del confinamiento, llega una presentación por streaming que se podrá disfrutar los días 27 y 28 de noviembre, información que van adelantando por su cuenta de Instagram.

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¿Cómo ha sido la puesta en marcha en esta pandemia y este confinamiento?

Es verdad que al no poder salir a la calle y no estar a pie de calle pasan sucesos como el mosaico de una gasolinera en obras de Barcelona pero en otras ocasiones sí que tenemos más controlado porque es depende en la ciudad en la que vivas, de estar más pendiente de los rótulos que están cerca de tu barrio o cosas que ves que aparecen y desaparecen. Después de la cuarentena se han detectado desapariciones de rótulos que no hemos conseguido averiguar qué ha pasado con ellos. Tenemos un poco de miedo porque entendemos que la situación económica no es la ideal para mucha gente y estamos viendo que en sitios como Wallapop están de repente apareciendo letras sueltas, que no es lo que a nosotros nos parece lo ideal. Para nosotros lo ideal no es tanto rescatar el rótulo, que es el último paso, sino que se quede en el lugar en el que está para dar valor al rótulo, al pequeño comercio, a la memoria de los barrios, a la gente que vive en ellos, etc. El confinamiento nos ha afectado en la capacidad de controlar lo que está y lo que no. 

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¿Cómo funciona la legislación estética en lo que se refiere a los rótulos? 

Por un lado, la legislación es más bien a nivel local. Hay muchas localidades y capitales de provincia en España que sí que tienen esa lista de negocios protegidos porque se pueden considerar centenarios… existen varios baremos. Pero por ejemplo, en Madrid hay protección de fachadas dependiendo de qué zona del centro, que ellos tienen establecidas, se encuentre en Madrid. En el caso de Curtidos Baranda, el edificio está protegido, como Bien de Interés Cultural, porque lo que se le pide al negocio, en este caso a las escuelas de música, es que el edificio esté como en su origen, como el momento en el que fue construido cuando no existía ese negocio. Ahí entran en conflicto varios intereses: por un lado ese edificio podría estar dentro de los protegidos porque no deja de estar dentro del centro de la ciudad lo que significa que  podría estar en una catalogación de edificios centenarios, y por otro lado está la ley de Bien de Interés Cultural, que obliga sí o sí a volver al aspecto original al inmueble. 

Esto por ejemplo pasa en los neones de Schweppes de Gran Vía. Ese edificio en su origen no tenía esos neones ahí, si ves películas de los años cincuenta hay otro cartel que es de Camel, incluso. Esto ha provocado un poco de batalla entre la Comunidad de Madrid por ver quién tenía potestad real para decir que ese edificio no tendría que tener esos neones porque es Bien de Interés Cultural y tendrían que estar retirados. Pero por otro lado existe interés en conservar ese neón y otros que fueron indultados con esta ley que obligaba a retirarlos porque había contaminación lumínica.

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¿En qué consisten los safaris tipográficos? ¿generan conciencia sobre el patrimonio en la gente que los hace?

Los safaris se llevan haciendo desde hace mucho tiempo. En Madrid se lleva haciendo desde hace años un festival tipográfico llamado Typomad. Como era un festival enfocado a la tipografía, da pie a pensar que la persona que se apunte al safari tipográfico ya tenía un interés previo en la tipografía o por el tema. El que hace muchos safaris es Santatipo, Fede, el chico que lleva la cuenta de Santander. Organiza muchos y es el que tiene más feedback de gente que se apunta por curiosidad. A los que quieran asistir, son rutas que abarcan la historia del propio comercio o anécdotas sobre el comercio, o de las técnicas que se han usado para la fabricación del rótulo. Por ejemplo, cuando se hacen en vidrio, la figura en Madrid de los artesanos concretos del rótulo, cuando se hacían a mano, por lo que te pueden hablar de la persona en concreto que hizo ese rótulo. En cualquier caso, hagas un safari o le hables a alguien del tema, es muy fácil inocular el interés, hacer que la gente se fije en cosas en las que no se había fijado antes. Es entonces cuando todo el mundo tiene en mente rótulos que están en su barrio o en su ciudad, que son icónicos, hasta el punto de que mis padres me envían fotos de rótulos también.

¿Qué impacto tienen estos libros como el de Santatipo o el que planteáis con Fetén Letters?

Nosotros en el propio proceso fotográfico hemos visto cómo desaparecían un montón de sitios, por lo que en el libro estamos haciendo un poco de retrospectiva solamente de hace dos años, y la gente va a ver como muchos sitios no existen y cómo ese tipo de relaciones al final es lo que crea conciencia, el decir, “esto está desaparecido, qué ha pasado para que esto haya terminado vete tú a saber dónde”. Muchas veces ese impacto es el que te hace decir que hay que hacer algo para evitar que las ciudades lleguen a ser todas iguales. Es una de las cosas que más conciencia crea, el impacto de ver que algo ha desaparecido de repente y algo a lo que tú le tenías mucho apego y que considerabas de manera consciente o no patrimonio.

¿Un museo del Patrimonio Gráfico es posible?

Es uno de los proyectos a muy largo plazo de Alberto Graco y Jacobo, que son los que montaron la exposición de Paco Graco el año pasado y que también están en la Red. Es uno de los proyectos que han tenido desde que empezaron a rescatar rótulos, porque ellos tienen los rótulos, pero no para tenerlos colgados en el salón ni para tenerlos guardados, los quieren para que la gente los pueda disfrutar. Pero un sitio permanente es algo más complicado, aunque hay ejemplos en otras ciudades de Europa donde hay museos de rótulos como en Berlín o en Varsovia, aunque ellos lo orientan a los neones porque tienen más tradición, y entendemos que eso es tal vez más efectista, pero creemos que la gente que vaya va a estar encantada, de la misma manera que el año pasado lo estuvo en la exposición de Madrid.

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