viernes 7/5/21
LIBROS

Piglia breve, Piglia eterno

Ricardo Piglia

Una de las primeras y más atractivas apuestas de Anagrama en 2015 llevaba por nombre Antología personal, conjunto de textos de Ricardo Piglia publicados o, al menos, elaborados a lo largo de medio siglo. Cuentos morales y de otro tipo presentados en sellos como Siglo XXI, Sudamericana o la propia editorial barcelonesa y ensayos o conferencias de diverso estilo y alcance conforman el contenido de dicho libro pero el amante del mejor relato breve en castellano tiene ahora nueva cita con su narrativa preferida: los Cuentos completos del autor que ven la luz saludando a otro año literario de un modo ejemplar.

Conferencias como Teoría del complot (2002) y ensayos de la altura de Ernesto Guevara, el último lector (2005) son, pues, algunas de esas citas con dicha antología del autor argentino; ahora, todo parece indicar que este nuevo libro reúne la totalidad de sus piezas breves de ficción, las que el autor argentino ofrece ahora al lector en diferentes bloques: La invasión (1967), Nombre falso (1975), Prisión perpetua (1988), esos Cuentos morales de 1993, Los casos del comisario Croce (2007) o las Historias personales datadas entre 2015 y 2017.

Son más de 800 páginas pero las labores de reorganización desplegadas por el propio Piglia, realizadas en condiciones realmente difíciles, pueden llevar de nuevo al lector a las cercanías del paraíso, haciéndolo, además, a través de la lectura más placentera. Cuentos completos muestra, como cabe suponer, el desarrollo y el crecimiento de Piglia como autor, lo cual no significa que, quien nos regalara en el pasado piezas tan sugestivas como las reunidas en Los diarios de Emilio Renzi, no conquistara los corazones de los lectores de medio mundo con historias anteriores, y algunos de esos primeros trabajos están presentes en este volumen.

Fantasía y realidad, policíaco y narrativa libre se dan la mano en Cuentos completos, nombre de un conjunto de textos antológico en verdad: “Su hija Mimi se había trepado a la ventana que daba a la calle y el Chino le sonrió para que no se asustara. La nena se tenía del postigo y miraba el vacío.

-Mimi –le habló despacio el Chino-. Vení con papá.

-Papi se fue –dijo la nena y se dejó caer-.

Entonces lo despertó la claridad de la mañana. Había soñado que Mimi se hundía en un pozo blanco y ahora vio el mismo brillo sucio reflejado en el aire del cuarto”.

La llegada a las librerías de esta gran sorpresa supone una fiesta para el colectivo literario en su totalidad y nada debe llevarnos a desaprovechar la oportunidad de viajar con sus Cuentos completos, despiste que puede considerarse como una completa irresponsabilidad.

El lector inclinado a degustar las prosas más sugestivas de toda Latinoamérica cuenta, en dicho libro, con un completo muestrario de la oferta literaria del autor,  que incluye el estudio de las personalidades más atractivas y el de la transformación de las personas en seres bien distintos a los que éstos nos tenían acostumbrados en los primeros años de amistad o en condiciones bien diferentes. El lector, en definitiva, lo tiene fácil: con Piglia, nada es vulgar y todo resulta, cuando menos, sugerente, una sincera llamada a la reflexión sobre el destino del frágil ser humano.

Piglia breve, Piglia eterno